Este año León estaba lleno de ramos en Navidad. En los últimos años se ha convertido en algo típico, aunque antes era un elemento litúrgico que había en la mayoría de las iglesias de los pueblos y se utilizaba en los actos de Semana Santa y en las romerías.
El ramo consiste en un armazón de madera de forma triangular, semicircular (típico de la comarca de Omaña) o cuadrada, en el que se sitúan 12 velas simbolizando los meses del año. Del mismo cuelgan diferentes ofrendas, tales como lazos, hilos de lana, puntillas, bordados, rosquillas y frutas. Este armazón se apoya en una vara de madera colocada verticalmente sobre una peana que le sirve de soporte. Al pie del ramo se suele situar de nuevo una cesta con ofrendas, comúnmente castañas y nueces.

Los orígenes del ramo parecen remontarse a épocas precristianas, en las que el ramo (entendido como una rama de árbol en sí) tenía un carácter votivo como culto a la fertilidad y preludio de la primavera. Es, por tanto, un símbolo pagano asimilado por la Iglesia al parecer (Del articulista de Wikipedia) a través de las pastoradas (Pequeños autos de Navidad que se celebraban en los atrios de las iglesias de las provincias de León, Zamora, Asturias y de todas partes).

La tradición evolucionó del ramo natural a la estructura de madera.

Con la despoblación del campo leonés acaecida durante el siglo XX, esta tradición estuvo a punto de perderse por el empuje de otras importadas, como el ya mencionado árbol. Actualmente vive un nuevo renacer al ponerse de moda en la capital.